María Luisa Pietrantoni Llamada por el Señor

El 25 de noviembre de 1916, las Siervas del Santísimo Sacramento, arreglaban una casa en la calle Amor Patrio, detrás de la Catedral, para su fundación formal en Ciudad Bolívar: « ¡Por fin llegó el deseado día 25!, nuestra capillita estaba dispuesta lo mejor posible para recibir al Rey de reyes que se dignaba bajar a presidir la humilde morada de sus siervas…». Cerca de allí, una niña, nacida el 25 de noviembre de 1906, celebraba su décimo cumpleaños; era María Luisa, la segunda hija del matrimonio de Juan Bautista Pietrantoni y Mariana Casale. Un mes después, el 25 de diciembre de 1916, ella y su hermana Olga, de 9 años, ingresaron en la  “Milicia Angélica”. Y el 25 de abril de 1917, formó parte del grupo inaugural de 21 niñas, que esas religiosas condujeron al altar, para alimentarse por primera vez, con el “Pan de los ángeles” (También comulgó Elena Vautrai, más tarde, Hermana María de la Candelaria del Ssmo. Sacramento), y desde ese momento, su vida trascurrió, junto a las Siervas del Santísimo Sacramento.

En 1921, muere su madre, y con tan solo 14 años, asumió, junto con su hermana Olga, el cuidado de sus hermanos menores: Hilda, Ema, y Mario, de apenas 8 años. En 1926, las Siervas, se mudaron y empezaron a levantar el Santuario en la calle Dalla Costa con Rosario, a pocos pasos de la casa familiar de los Pietrantoni. María Luisa tenía 20 años, los libros de crónicas, dan testimonio del entusiasmo con que trabajó en beneficio de esa construcción, y en todas las actividades emprendidas por esas religiosas. 

El 7 de diciembre de 1952 –se cumplen hoy 70 años– María Luisa, con la ayuda de su amiga de la infancia y vecina, Blanca Machado de Tomasi, y contraviniendo la férrea oposición de su padre, ingresó en la Congregación de Siervas del Santísimo Sacramento. Familiares y amigos se inquietaron por esa “fuga”, a lo que ella respondió: «He sentido el llamado del Señor y no puedo desatenderlo. El, les dará conformidad y a mí, la perseverancia».  Podemos afirmar, que su vida fue signada por el Santísimo Sacramento y sus Siervas.

El 3 de febrero de 1962, con el nombre María de Santa Ana, regresó a ésta ciudad. Durante esa década de ausencia, la urbe, se expandió notablemente hacia el sur. En el aspecto religioso, el arzobispo Bernal, había erigido la Parroquia “San Francisco de Asís” (27 de noviembre de 1956), y en ese vasto territorio, además de la Capilla, y el Colegio de los Franciscanos, también se construyó el Palacio Arzobispal y el Seminario “Cristo Rey”. El Bicentenario de Ciudad Bolívar (1964), también dejó importantes obras urbanas en la zona sur: la Escuela Técnica, la Iglesia “San Francisco de Asís”, la Av. Marmión y la ampliación de la Av. La Paragua (hoy Libertador), en cuya unión, las Siervas poseían un terreno donado en 1955 por Anita Ramírez.

En 1965, María de Santa Ana, como superiora local, concibe la idea de construir en esa zona de expansión, –además de la Capilla y residencia para las religiosas–, una Escuela, un Centro infantil, y un dispensario médico gratuito. Y el 5 de noviembre de ese año, con el apoyo del Comité “Pro Bodas de Oro”, presidido por la Sra. Josefina de Villegas, y del Ing. Leopoldo Sucre Figarella, Ministro de Obras Públicas, se colocó la primera piedra del ambicioso proyecto. Y el año siguiente, en noviembre de 1966, en el marco de las fiestas jubilares, se bendijo una primera etapa. El 15 de septiembre de 1967, se instalan las religiosas, y el 2 de mayo de 1970, el arzobispo Crisanto Mata, bendijo la Capilla. En agosto de 1971, esta entusiasta religiosa, regresó a Caracas, dejando las obras adelantadas, y funcionando una pequeña escuela. Pero la mayor satisfacción que tuvo, fue acompañar a su anciano padre, en sus últimos días de vida, Don Juan Pietrantoni, falleció el 23 de junio de 1968.

El 14 de diciembre de 1975, María de Santa Ana, falleció en el Hospital “Ruiz y Páez”, contaba con 69 años. En medio de una gran manifestación de afecto, su cuerpo fue sepultado en el Cementerio de la Plaza Centurión. Su inesperada muerte, el alto aprecio con que siempre contó en ésta ciudad, y sus grandes esfuerzos por la obra, fueron los motivos que justificaron, que el Centro Infantil fundado el 9 de enero de 1982, se designó con su nombre de religiosa. (Desconozco si éste preescolar, fue una nueva creación, o si se trataba de una “continuidad y formalización”, del que María de Santa Ana dejó funcionando en 1971).

Ricardo H.
07.12.2022.

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